miércoles, 6 de marzo de 2013

Podés hablar?...

Un fenómeno creciente es pedir disculpas por llamar a alguien por teléfono.

 


“Podés hablar?...”

“Seguro?...”

“No estás ocupado?...”

“Querés que hablemos más tarde?...”

“Perdoname que te molesto al celu...”



A ver: ¿No se inventó el celular para que lo ubiquen a uno en cualquier lado?

¿No hay un contestador, para cuando no puede atender?


Hace ya un par de años que sucede: a menos que se trate de un familiar cercanísimo, de arranque le pedís perdón o te atajás cuando te atiende; no vaya a ser que esté reunido con Obama y vos lo estés llamando para una boludez.

El que te atiende y dice “no puedo hablar ahora”… ¿Para qué atendió?!

En realidad puede hablar, para decirte que no puede hablar.


“Estoy en reunión, ¿podemos hablar más tarde?” – ¿Para que contesta? Si en verdad está reunido, jode a dos personas: a la que lo llama y la que está reunida.

Claro, es probable que quiera intuir si es urgente. Pero al preguntarle si puede hablar nos estamos bajando; como que lo nuestro no es importante; no es para contarle que se le incendia la casa, ni que se mostró interesada en él Amalia Granata para un masaje de abductores.


También puede que quiera contestar para enterarse quién es, cuando no distingue la llamada entrante. Pero sos vos, y te redondea. Uy, le interrumpiste la sesión de fotos en la Forbes al lado de George Soros!... ¿Para qué está el mail, el whatsapp, el bbm? ¿Cómo se te ocurre llamarlo al celular?... Sobresaltaste a Ivana Trump con tu desubicadísima llamada con el ringtone de Alcides.


Y te quedás con la cola entre las patas. Y sumás paranoia en la causa, acrecentás sin querer el modo mute, la nueva comunicación no real, sin oírse, de gente ocupada que twittea mucho pero habla poco por teléfono.

Basta. No es así. Deja de pedir perdón, cantaba Diego. Volvamos a las fuentes.

No más disculpas. Si está en reunión, o manejando, o en el banco, o en un aladelta, o haciéndose los pies, que no conteste.










- Estás ocupado?...

Dejá, la atiendo yo a Amalia.





4 comentarios:

  1. Lúcida reflexión, inteligente deducción y como siempre, brillante humor. ¡Excelente!
    ¿Me llamás?...

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